Gastón me pidió ayuda para organizar un viaje a Mendoza en mayo, dijo que iba solo 'a desenchufarse'. Le armé todo: Airbnb en Chacras de Coria, bodega en Luján, reserva en un restó en Aristides Villanueva. Tres días después de que volvió vi una foto suya en el feed con el Maipu de fondo, abrazado con el Rulo, que es mi otro amigo. En la descripción decía 'gracias @rulo_ok por todo'. Culiao, yo le había pasado hasta el número del remis. Le escribí 'qué bueno el viaje, ¿no?', me dejó en visto cuatro horas y después me mandó un sticker de pulgar arriba. En Córdoba eso no pasa ni en pedo — si te cagamos, al menos te miramos a la cara.