me convocaron a una reunión de 'feedback de desempeño' y el doc que compartieron en pantalla tenía mi nombre en el historial de edición
Jueves, 11:20 de la mañana, sala del fondo en Humboldt y Gurruchaga. Me siento, abro la notebook, y mi jefe proyecta un Google Doc con el título 'Evaluación Charle — Próximos pasos'. Lo mejor es el detalle de que en el historial de versiones —visible, sin querer, porque no había cerrado el panel lateral— aparecía que él lo había editado esa mañana a las 9:47 con un comentario resuelto que decía 'suavizar lo de la desvinculación'. Tres segundos de silencio. Él no se dio cuenta de que yo lo vi. El verdadero giro es que seguí la reunión entera —cuarenta minutos de 'oportunidades de mejora' y 'conversación abierta'— sin decir nada, tomando notas como si fuera un periodista cubriendo su propio velorio. Al final le pregunté, muy tranquilo, si había algo más que quisiera compartir. Dijo que no. Salí, agarré el teléfono, y mandé mi renuncia antes de que él llegara a su escritorio.
