le serví tres whiskies a mi ex sin darme cuenta y en el cuarto lo reconocí
Viernes en el Palermo bar donde trabajo, cerca de la 1am, lleno total. Un tipo de gorra pide Johnnie negro con hielo, le sirvo sin mirarlo bien, como siempre cuando está todo al palo. Al cuarto whisky le alcanzo el vaso y lo veo de frente: era Rodrigo, el que me dejó por whatsapp un martes a las 11 de la mañana hace dos años, con un 'necesito mi espacio' que todavía me suena en el oído. Seguí como si nada, le cobré los cuatro de una, le dije 'son $18.400' con la misma cara que le pongo a cualquiera. Él me miró raro un segundo, como dudando si saludar, y yo ya estaba atendiendo al siguiente. Che, qué cosa: allá en Tucumán esto no pasa, te cruzás al ex y hay drama o abrazo. Acá lo servís cuatro veces y le cobrás como si fuera un desconocido más, que en el fondo ya lo es.
