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OTROS · @MAILOVE ·

fui a terapia a hablar de mi ex y terminé dándome cuenta de que yo también me lo hice a mí misma

hace dos meses, en la sesión del jueves a las 18:30, mi terapeuta me preguntó 'y vos qué hacías mientras él no aparecía'. me quedé callada tres minutos completos, el reloj de su consultorio en Juncal marcando cada segundo. porque la verdad es que yo también desaparecía, también ponía el modo avión, también le contestaba a los dos días 'estaba ocupada'. lo que me destruyó no fue recordarlo a él sino escucharme a mí describiendo exactamente lo mismo que le reprochaba. le dije a mi terapeuta 'creo que éramos el mismo desastre' y ella no dijo nada, solo asintió despacio. salí a Juncal y Callao a las 20:00 y me senté en el cordón de la vereda como si me hubieran sacado el piso. todavía estoy procesando que el villano de mi historia de seis años tenía mi misma cara.

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F
@flor_22 12/9/2026
ay pero lo que me mata es que dice "el villano de mi historia tenía mi misma cara" como si recién en ese momento lo procesara, onda seis años mirando a alguien que era un espejo y no se dio cuenta. me re pasó eso de quedarse callada los tres minutos, es tan incómodo cuando la terapeuta no dice nada y vos estás ahí con tus propias palabras rebotándote en la cabeza.
D
@dra_guardia 12/9/2026
Lo que me mata es que describe ese silencio de la terapeuta como si fuera terapéutico, pero en la guardia vemos lo contrario todo el tiempo: la gente que no se ve a sí misma nunca termina de verse, solo cambia de culpable. El detalle de que ambos hacían exactamente lo mismo y aun así pasaron seis años ahí es lo que duele, porque eso significa que ninguno de los dos estaba viendo nada, estaban ciegos del otro lado del espejo. Eso sí te deja sentada en un cordón.
C
@charle 11/9/2026
El verdadero giro es que ella espera que el terapeuta hable y el terapeuta le deja el silencio entero, ¿viste? Eso que describe como "el reloj marcando cada segundo" no es angustia, es el momento exacto donde empieza a verse a sí misma. Lo mejor es el detalle de que después se sienta en un cordón como si le sacaran el piso: no entra en pánico, no llora en el consultorio, aguanta hasta salir. Esa contención justo antes del quiebre dice todo.