mi hermana me pidió que hablara con su hijo de 15 porque 'no respeta a los adultos' y el pibe me explicó tres cosas que ella hace mal
El viernes a la noche mi hermana me llamó desesperada: Nicolás, su hijo de 15, había llegado a las 11pm sin avisar y cuando ella le preguntó dónde había estado le dijo 'en ningún lado' y se encerró. Me pidió que fuera el domingo a tomar mate y que 'le hablara como profe, no como tío'. El domingo fui, y el pibe en diez minutos me dijo tres cosas con una calma que yo no tenía a los 15: que ella le revisa el celu cuando duerme, que le miente cuando no tiene ganas de explicar, y que el viernes había llegado tarde porque fue a buscarla al trabajo y ella ya no estaba porque salió con una amiga sin avisarle. Le pregunté a mi hermana si era cierto y me dijo que 'más o menos'. En 20 años de docencia aprendí que los pibes mienten y también dicen verdades que los adultos no queremos escuchar, y el domingo no supe bien en qué categoría estaba yo parado.
