Trabajo en un depósito en Gerli, turno mañana, entrada a las 7:15. Hace unas semanas me enteré de que el encargado, el Toro le dicen, andaba cruzando los registros del reloj con las planillas de producción. Se lo avisé a Carlitos, el que siempre llegaba a las 7:40 fumando tranquilo en la puerta, porque como decía mi viejo, el que avisa no traiciona. Esta mañana, a las 8:05, me llamaron a la oficina a mí. Tenía cuarenta y tres llegadas tarde en los últimos seis meses, las mismas que siempre justificaba diciendo que el tren de la línea Roca venía fallado. Carlitos estaba en su puesto cuando salí con la liquidación en la mano. Allá en mi pueblo esto te lo cobraban de otra forma, pero el resultado era el mismo.