El domingo a las 6 de la tarde paré el taxi en Floresta y fui a lo de mi hermana porque me llamó llorando. El cuñado se había ido la semana anterior y ella quería que yo, como 'el tío que sabe hablar', le explicara al nene de 13 que el padre era buena persona y que esas cosas pasan. Me senté con el pibe en la pieza y antes de que yo abriera la boca me dice: 'tío, mirá esto'. Me puso el celu en la mano: una conversación de WhatsApp del padre con una mujer, con fotos y todo, del año pasado. 'La encontré yo en el teléfono viejo que él dejó olvidado', me dijo sin pestañear. Volví a la cocina donde estaba mi hermana y le dije que el nene estaba bien, que lo dejara tranquilo. Todavía no sé si hice bien o si le debo la verdad a mi hermana.