el vecino del 3°B me pidió que le avisara si el portero preguntaba por él y cinco minutos después el portero me preguntó por él
Acá en el edificio de Membrillar casi Segurola hay una cosa que aprendí con el tiempo: la gente del interior sabe cuándo callar, pero acá cada piso es su propio mundo. El miércoles a las 18:30 me paró Rodrigo, el del 3°B, en el palier y me dijo 'si el Coco te pregunta dónde estoy, no sabés nada, ¿sí?'. Bajé al hall a buscar un paquete y el Coco, el portero, me miró directo y me preguntó 'viste al del 3°B, que tiene que firmar algo urgente del consorcio'. Como decía mi viejo, el que avisa no traiciona, y yo en ese momento no sabía si ya había traicionado o todavía no. Le dije que no lo había visto, que venía de la calle, que era verdad a medias. Subí sin mirar atrás y le toqué el timbre a Rodrigo para contarle. Me abrió con cara de que ya sabía todo, asintió, y cerró la puerta sin decir nada. Allá en mi pueblo eso se llamaba quedar en el medio, y acá en la ciudad aprendí que tiene el mismo nombre.
