el portero de mi edificio me saludó por mi nombre el primer día que vine al local y nunca le había dicho cómo me llamaba
Trabajo en el local de Villa Devoto desde hace tres años, en Aizpurúa casi Zuviría, y el portero del edificio de enfrente siempre estuvo ahí, barriéndola vereda, mirando quién entraba y salía. El primer día que empecé, antes de abrir la persiana, me dijo 'buen día, Micaela' con una sonrisa de nada. Yo lo miré y no dije nada porque pensé que lo habría visto en algún cartel o algo, pero no hay ningún cartel con mi nombre en todo el frente. Le pregunté a la dueña del local y me dijo 'ay, Rodolfo sabe todo de todos, preguntale a él'. Un jueves al mediodía le llevé un café y le pregunté directamente cómo sabía mi nombre: me dijo que la semana anterior, cuando yo todavía no había arrancado, una clienta había venido a preguntar si 'la Micaela nueva' ya estaba trabajando. No te puedo decir quién era la clienta porque Rodolfo tampoco me lo quiso decir, pero me describió las uñas: cuadradas, con esmaltado rojo y una rayita dorada. En el local te enterás de TODO, pero a veces el que sabe más es el que está afuera barriendo.
