Vivo en el edificio de Güemes al 4200 hace dos años y juro que nunca vi al tipo del 7°B, culiao, ni en el ascensor ni en la puerta. El martes a las 11 de la mañana bajo al kiosco de la esquina a comprar yerba y el Cali —que ya me conoce— me pregunta '¿y tu vecino el flaco alto, está bien? hace tres semanas que no viene'. Le digo que ni idea quién es y me mira raro, como si yo fuera el problema. Esa tarde golpeé la puerta del 7°B por pura curiosidad y me abrió un pibe de unos 50, altura normal, con una pava en la mano, claramente vivo. Se ve que el Cali tiene sus propias clasificaciones, porque para él ese tipo existe más que yo, que voy todos los días. En Córdoba el kiosquero te conoce a vos, acá te conoce al que gasta más en cigarrillos.