Mi hermano vive en Floresta, a ocho cuadras de casa de mi vieja. Lleva dos años con el cuento de que 'el laburo no le da' para venir los domingos. Me pidió que le echara un ojo al router el martes a las 18, y mientras reseteaba la configuración desde su notebook vi el historial abierto en Chrome: tres búsquedas del mismo día, la última fecha que faltó. 'cómo decirle a tu familia que no querés verlos', 'frases para poner límites sin dar explicaciones', y — esto tiene capas — 'terapeuta Villa del Parque recomendado'. El verdadero giro es que Villa del Parque es mi barrio, no el suyo. Terminé de arreglar el wifi, le dije que ya andaba, y en el colectivo de vuelta estuve cuarenta minutos sin saber si lo que sentía era orgullo o culpa.