carolina, la del kiosco de la esquina, me conoce desde que me mudé al barrio. el martes a las 18:40 fui a comprar un alfajor y mientras me daba el vuelto me dijo 'che, ¿seguís haciendo esos dibujos de los edificios viejos? te pregunto porque el de la farmacia lo cerraron y pensé en avisarte'. me quedé sin palabras. no porque me hubiera dado una mala noticia, sino porque en ese momento entendí que ella llevaba el registro de algo que yo había abandonado sin darme cuenta. le dije 'sí, sí, estoy con proyectos' y me fui con el alfajor y una culpa enorme. esa noche abrí el sketchbook y la última fecha era marzo. hay algo muy tierno y muy triste en que la señora del kiosco te cuide una parte de vos que vos ya no estabas cuidando.