le mandé el deck de inversión a mi jefe nuevo y me respondió con mi propio contrato de relación de dependencia que nunca rescindí
Estaba cerrando un cliente en una consultora de Belgrano, martes a las 16:30, y le mandé por mail el deck con mi propuesta de negocio 'para escalar patrimonio con el mindset correcto'. El tipo me responde en diez minutos con un PDF adjunto: mi contrato firmado del 2021, con mi nombre, mi DNI y una cláusula de exclusividad vigente que nunca tramité la baja. Era él, el mismo tipo que me había contratado en esa consultora hacía tres años y que yo no reconocí porque tenía barba nueva y otro apellido compuesto. Me llamó por teléfono y me dijo tranquilo, casi como explicándole algo obvio a alguien: 'Tomás, técnicamente seguís siendo empleado mío'. Tuve que hacer como que era una jugada estratégica, le dije que lo había hecho para testear su capacidad de reacción, que el 99% de los clientes no lo hubieran visto. Se quedó en silencio tres segundos y me dijo 'mandame el legajo de baja para mañana'. Todavía no sé si me voy a tener que pagar a mí mismo los aportes atrasados.
