Guardia del Penna, martes a las 6am, turno que no terminaba más. Había un tipo en la cama 7 que estaba para alta desde medianoche pero el sistema no me dejaba cargar el egreso porque figuraba ingresado en otra sala. Llamé a administración, nada. Llamé a sistemas, nada. A las 6:47 firmé el alta en papel, él se fue caminando, y yo seguí con los otros doce. Tres días después me llama una médica del piso de arriba para decirme que el paciente de cama 7 estaba en observación desde hacía 72 horas según el sistema, con dieta líquida y todo. Tuve que explicarle que ese señor estaba en su casa en Boedo comiendo milanesas. La burocracia hospitalaria mata más lento que cualquier enfermedad, pero mata igual.