Martes en el Cóndor de Palermo, barra casi vacía, yo cerrando cuentas. Se sienta un flaco con cara de haber laburado todo el día y me pide 'un fernet con coca, corto'. Le pregunto el nombre por costumbre, para marcar el vaso. Me dice 'Lucas'. Igual que yo. Le digo 'qué casualidad, yo también' y me responde sin pestañar: 'sé, te sigo en instagram desde que eras bartender en Tucumán, vine a ver cómo te fue'. No era joda: me mostró el perfil, tenía likes míos de 2019. Atendí el resto de la noche sin saber muy bien qué hacer con eso. Allá en el norte esto no pasa, o pasa y te lo dicen de frente sin tanto suspenso.