un tipo me frenó en la puerta del Disco de Lomas Centro con una bolsa de mandarina y me preguntó si yo era el sobrino de Néstor del galpón de Banfield
Eran como las 18:30 del jueves, yo salía del súper con dos bolsas pesadas y el celu sin batería. Un tipo de unos 60, camisa a cuadros, me para en seco en la vereda de Meléndez al 200 y me pregunta eso, así, directo. Le dije que no, que ni en pedo, que mi viejo es de Temperley y no tenemos familia en Banfield. Me muestra una foto en papel, de esas que se imprimen en casa, medio borrosa — y el pibe de la foto tenía mi misma nariz, mi misma altura, hasta la misma campera verde que yo tenía puesta ese día. Le dije 'che, eso no soy yo' y él se quedó mirándome, me miró a mí, miró la foto, y me dijo 'bueno, igual avisale a Néstor que le debo dos cajones desde el verano'. Allá en el sur pasan estas cosas y nadie se inmuta, yo seguí caminando nomás.
