Martes a las 18:30, sala de maestros de la escuela, reunión de padres de 3ºA, mi grado. Una mamá sacó una hoja impresa y dijo que alguien del personal había mandado una nota anónima a dirección quejándose del horario de entrada. La nota la mandé yo, desde mi mail personal, a las 11:47pm de un miércoles después de dos horas de vuelta en el Sarmiento con señal cortada y los pies destrozados. El director me miró directo y me preguntó si yo sabía algo. Le dije que no, que capaz fue alguien de turno tarde. Me sostuve la mirada a mí misma en el vidrio de la ventana durante los veinte minutos que siguieron. La nota sigue sin tener autor oficial y el horario no cambió. Te lo firmo: nunca en mi vida me costó tanto corregir algo que hice bien.