Esto fue el miércoles a las 19 y pico, llegaba cargada con las bolsas del súper. Héctor, el encargado, me frena en el hall y me dice bajito: 'señorita, ¿usted conoce a la chica del séptimo B? porque yo necesito avisarle algo'. Le digo que sí, la conozco, somos amigas. Me mira y me dice 'ah, ¿y no es usted la que vive ahí?'. Soy yo, Héctor. Llevo tres años en el edificio. Lo que me terminó contando es que había un tipo que venía seguido por las tardes y preguntaba por mí en portería usando otro nombre, uno que yo no uso hace años. No te puedo decir qué nombre porque ahí sí sé exactamente quién es el que pregunta y no estoy lista para abrir esa caja.