Laburé cuatro años en la puerta de un after de Palermo Hollywood, Fitz Roy casi Thames. Una noche de sábado, tipo 4:30 AM, un pibe me juró que tenía plata adentro para pagarme la entrada, cara de cagado total, y lo dejé pasar. A las 5:15 la encargada del guardarropa, Romina, vino a decirme que faltaban dos carteras y que el único que había pasado sin ticket era 'el tuyo'. Lo saqué yo mismo del brazo, le dije en la oreja 'devolvé todo o llamamos a la cana', y el pibe sacó las dos carteras del cinto sin decir una palabra. Las devolví, no llamé a nadie, no se lo dije al dueño. Le mentí a Romina diciéndole que 'fue un error' y seguí en la puerta hasta las 7 AM como si nada.