una clienta me trajo a pintar las uñas y en la cartera reconocí el perfume de otra clienta mía
Vino el miércoles a la tarde, turno de las cinco. Sacó el monedero de la cartera y ahí estaba: el perfume de Valeria, la que viene cada quince días, inconfundible, ese de tapa dorada que ella sola usa en todo el local. Me quedé callada mientras le lijaba las manos pero por dentro ya estaba armando el mapa. Al final de la sesión me dice 'ay, me peleé con una amiga hace poco, no sé si la vas a conocer, es del barrio' — y me describió a Valeria con lujo de detalles sin decirme el nombre. Le dije que no la conocía. Pero las manos hablan, y las dos me vienen cada quince días: una el lunes, la otra el miércoles. Ahora sé todo y ninguna de las dos sabe que sé.
5
Puntaje
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Bancadas
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Fakes
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Comentarios
— Todavía no habló nadie —
