le pregunté a mi compañero de turno por qué me había puesto de contacto de emergencia en el trabajo sin avisarme y me enteré que lleva dos años diciendo que somos hermanos
Laburamos juntos en un bar de Palermo, el Matías, tucumano como yo, buen pibe. El miércoles a la tarde me llama la encargada para decirme que Matías tuvo un accidente leve y que como hermano mío iba a necesitar que yo firmara algo administrativo. Yo lo conozco hace tres años, nos cagamos de risa en los turnos, pero hermano hermano no somos — ni parientes, nada. Llamo a Matías al tiro y me dice, re tranquilo, 'uh, sí, puse familiar porque si ponía amigo no te llamaban rápido, vos sabés cómo es'. Lo que me mató es que no era la primera vez: la farmacéutica de Corrientes y Scalabrini me saludó el mes pasado con 'tu hermano me compra acá siempre' y yo no había entendido nada. Firmé igual porque qué iba a hacer, pero allá esto no pasa — o si pasa te avisan.
