le dije a mi hermana que papá nunca había pisado Rosario en su vida y me mostró las fotos del casamiento de papá en Rosario con otra mujer
Mi hermana la menor, Graciela, me llama el martes a las 22 cuando yo estaba terminando el turno por Pompeya. Me dice que había encontrado un sobre en la cómoda del viejo, de esos marrones con solapa metálica. Adentro había treinta y pico de fotos reveladas, a color, de un casamiento en una iglesia que ninguno de los dos reconocíamos. Mi viejo de traje gris, otro peinado, y al lado una mujer de blanco que no era mi mamá. Atrás de una de las fotos, con la letra del viejo: 'Rosario, octubre del 83'. Mi viejo siempre dijo que Rosario era una ciudad que no le decía nada, que nunca había tenido motivo para ir. Le dije a Graciela que seguro era un sobre de otra persona, que había alguna explicación. Me leyó el nombre en el sobre: el de él, con su apellido completo y la dirección de la casa donde vivíamos de chicos en Pompeya. El viejo murió hace cuatro años. Todavía no sé si hay alguien en Rosario esperando algo.
