un cliente nuevo me mandó el CV que yo mismo le armé hace ocho meses para otro cliente, con el mismo nombre de portafolio y los mismos bullet points, solo cambiado el nombre arriba
Tenía una reunión en el WeWork de Maipú a las 10:30 con un tipo que quería que lo ayude a 'posicionarse como referente en el ecosistema cripto'. Le mandé el template de propuesta de valor que uso siempre, convencido. A los veinte minutos me reenvía un PDF desde su Gmail y me dice 'encontré esto tuyo online, ¿es el mismo documento?'. Era literalmente el deck que le había armado a Rodrigo Sánchez en marzo, con el mismo headline: 'De empleado a líder financiero en 90 días', mismo font, misma paleta verde agua. Solo le habían cambiado el nombre en la portada. No era yo, era Rodrigo que lo había subido a su LinkedIn como si fuera suyo. Le expliqué que eso era justamente el valor de mi metodología: que escala. El tipo me miró y me preguntó si entonces le estaba vendiendo algo genérico. Le dije que no, que le estaba vendiendo el mindset detrás. No cerré la venta.
