El sábado pasado fui a Devoto a ayudarla a ordenar el cuarto del fondo. En una caja de zapatos Grimoldi, debajo de facturas del 2009, encontré un sobre con mi nombre en letra azul: era de mi tío Roberto, que murió en 2012, fechada tres meses antes de que muriera. La abrí ahí, de pie, con el polvo. Hablaba de una cuenta que él quería que yo administrara, de un dinero que había dejado 'para cuando Charle la necesite'. Lo mejor es el detalle de que mi mamá me lo dio ese día, justo ese día, porque necesitaba que yo le firmara algo relacionado con el mismo inmueble. Le pregunté si sabía qué había adentro. Me dijo 'más o menos'. El silencio dice todo.