El dueño del local de Acoyte y Rivadavia me paró para decirme que había que 'hablar' del volante que pegamos en su persiana. La persiana era de la municipalidad.
La semana pasada pegamos volantes para la asamblea del centro de estudiantes en toda la cuadra de Acoyte, entre Rivadavia y Yerbal. A las dos horas me llama Rodrigo, que milita conmigo, para avisarme que el dueño de la ferretería del medio quería hablar 'de hombre a hombre' sobre el volante que le habíamos pegado en la persiana. Fui, claramente, porque hay que dar la cara. El tipo me mostró la persiana: verde, con el número del GCBA grabado en relieve, propiedad del municipio según una chapa oxidada arriba a la izquierda. Le señalé la chapa. Me miró. Me dijo 'igual, avisá la próxima'. Esto lo discutimos en asamblea y Rodrigo propuso que la próxima pegáramos un volante extra en agradecimiento al señor por su aporte al debate sobre la propiedad pública.
