Sebastián, mi hijo del mayor, le escribió a mi mamá el martes a las 22:30 desde su cuarto, mientras yo estaba en el living. El mensaje decía textual: 'abu, mamá está muy triste hace como dos meses pero no nos dice nada, no sé cómo ayudarla'. Mi mamá me lo reenvió pensando que me lo mandaba a mí directamente, error de pantalla, pasan estas cosas. Me quedé helada, amor, HELADA. Fui al cuarto de Seba, le dije que lo había leído sin querer y le pregunté por qué no me lo había dicho a mí. Me miró y me dijo 'porque no quería que te hicieras la fuerte otra vez'. Ese nene me conoce mejor que yo misma y eso me rompió el corazón de la manera más hermosa que existe.