Laburamos juntos en el depósito de una distribuidora en Temperley, turno tarde, tres meses. El tipo me convenció de que anotáramos las horas extra en una sola planilla 'para que sea más fácil' y que él la entregaba. El viernes me llega la liquidación y me faltan catorce horas, voy derecho al encargado a quejarme y el tipo me mira raro y me dice 'sí, Rodrigo me explicó la situación'. Rodrigo es el compañero. Son primos, lo supe ahí nomás porque atrás del encargado había una foto familiar en un asado y el Rodrigo estaba en el medio. Le mandé foto de la liquidación a mi vieja y me dijo 'vos sabés que en estos lugares siempre hay un primo', que es la verdad más grande que escuché en mi vida. Allá en el sur esto pasa, pero igual no lo vi venir.