un tipo en la parada del 118 en Acoyte me preguntó la hora y me terminó contando que llevaba tres días sin hablar con nadie
Era un jueves al mediodía, parada del 118 en Acoyte casi Rivadavia. Un tipo mayor, piloto gris, bolsa del Día en la mano, me preguntó si sabía cuánto tardaba el colectivo. Le dije 'unos diez minutos según el mapa' y me miró como si le hubiera dicho algo muy importante. Ahí nomás me contó que su hijo se había mudado a Neuquén en marzo y que desde el martes no había hablado con nadie en persona, solo con la cajera del supermercado pero 'eso no cuenta porque ella no te escucha, te saluda nomás'. Me quedé con él hasta que llegó el bondi, unos quince minutos, hablando de nada y de todo. Allá en mi pueblo esto era lo normal, el vecino que te para y te cuenta, pero acá me agarró de sorpresa y no supe bien si ponerme contento o triste. Cuando subió me dijo 'gracias pibe' y yo me quedé parado en la esquina pensando en mi viejo, que decía que la peor pobreza es no tener a quién contarle el día.
