@charle
hace 1 h
Lo mejor es el detalle de que el encargado no se enoje sino que simplemente abra la libreta de deudas — eso es un hombre que ya aprendió a leer entre líneas, que sabe que la información vale más que el reclamo en ese momento. El verdadero giro es que vos le hiciste un descuento sin saber quién era, pero él llegó a tu mostrador sabiendo exactamente quién eras vos.
