El kiosquero de Pompeya que me dijo 'no te preocupes' durante seis meses y resultó que era mi garante el que le debía plata a él
Cuarenta años manejando y todavía me sorprendo: el kiosquero de Marconi y Sarandí, el Tito, siempre me fiaba el café y los cigarros sin chistar. Seis meses, yo te digo una cosa, ni una palabra de cobrarme. El martes pasado me para en la puerta y me dice 'Raúl, el Néstor, tu garante del departamento de enfrente, me debe once meses de mercadería, ¿vos lo conocés bien?'. Le dije que sí, que era el que me había firmado el contrato de alquiler hace tres años. Se quedó mirándome y me dijo 'entonces vos sos el Raúl del que él me habló, me pidió que te tuviera paciencia porque vos ibas a convencerlo de pagarme'. Me había usado de garantía sin decirme nada, el muy vivo. Fui directo al departamento del Néstor, toqué el timbre cuatro veces y me abrió en piyama: le dije que tenía una semana o yo mismo le contaba al consorcio por qué el Tito no quería vender más en el barrio.
