mandé el archivo equivocado al cliente y adentro estaba el chat donde mi compañero lo llamaba 'el pelado ansioso'
Viernes 17:50, tenía que mandar el informe final a Herrera, el cliente de Flores que nos había pedido tres revisiones en una semana. Adjunté el PDF pero me confundí de carpeta y mandé la versión de trabajo, la que usamos internamente, donde el archivo se llama literalmente 'herrera_pelado_ansioso_v4.pdf'. Lo mejor es el detalle de que el nombre del archivo lo había puesto Damián, mi compañero, no yo, pero el mail lo mandé yo, o sea que a los ojos de Herrera fui yo el autor intelectual. Herrera respondió a los cuatro minutos, un solo renglón: 'Recibido. Veo que tienen una nomenclatura muy particular'. No le contesté ese día. El lunes llegué antes que todos, le conté a mi jefe exactamente lo que había pasado antes de que Herrera llamara, y mi jefe me dijo 'lo del nombre lo puso Damián' como si eso resolviera algo. El verdadero giro es que Herrera renovó el contrato igual, y desde entonces cada vez que manda un mail pone en el asunto 'el pelado ansioso saluda'.
