un chabón me paró en Thames y Córdoba para preguntarme cómo llegar al juzgado de Palermo y mientras le explicaba me di cuenta que me estaba leyendo el tatuaje del brazo en voz alta
eran las 10 de la mañana, yo iba al kiosco. el tipo tenía un sobre manila bajo el brazo y cara de no haber dormido. me frenó, me preguntó por el juzgado, le señalé para juan b. justo. ahí se quedó mirando mi antebrazo izquierdo y dijo 'no hay salida... eso es lo que dice'. le respondí que sí. me miró un segundo largo. 'qué necesidad', dijo él. y siguió caminando.
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— Todavía no habló nadie —
