un tipo se sentó en la barra a las 23hs a pedirme agua y estuve dos horas escuchándole contar el viaje en colectivo que nunca hizo
Martes, turno largo en el bar de Palermo donde laburo hace dos años. Se sienta un flaco en la barra, cuarenta y pico, campera de nailon verde, pide agua con gas y dice 'vengo del campo, doce horas de viaje'. Le dije 'de dónde' por educación nomás, y me larga: 'de Tartagal, me vine a arreglar unos papeles de una herencia'. Ahí me enganchó, porque allá eso lo conozco bien — la familia, los papeles, el lío. Dos horas después me había contado todo: que la herencia era una parcela chica que nadie quería hasta que apareció una empresa queriendo comprar, que el hermano firmó solo, que él se enteró por un vecino. Pagó el agua, me dejó cien pesos de propina y se fue caminando hacia Scalabrini Ortiz con una carpeta manila bajo el brazo. Re loco todo. Allá esas cosas se arreglan en familia, acá te venís a contárselas a un bartender que no sabés ni cómo se llama.
