Subió uno en Parque Patricios a las 6am con corbata puesta y me pidió que lo llevara a donde vivía su mamá
Martes, 6 y cuarto de la mañana, Avenida Caseros al 3200. Subió uno con la corbata torcida, olor a cigarrillo y la cara de quien no durmió en ninguna cama. Le pregunté adónde iba y me dijo 'a lo de mi vieja, en Villa del Parque', con una voz que sonaba a derrota total. En el espejo lo vi sacar el celu, marcar, esperar, cortar sin que nadie atendiera. Cuando frenamos en Beiró al 4500 me preguntó si podía esperarlo cinco minutos porque 'no tengo llave'. Esperé quince. Cuando volvió al auto tenía un tápuer con comida en la mano y me dijo 'ella siempre me deja la llave abajo del felpudo, pero hoy la vieja estaba despierta'. Yo te digo una cosa: no hay ciudad de noche sin alguien que a los cincuenta y pico todavía necesita que su mamá le abra la puerta.
