El kiosquero de Mitre y Nogoyá me paró para devolverme el cambio de hace tres semanas y mientras sacaba los billetes vi mi nombre escrito en la tapa de su carpeta azul
Paso todos los días por el mismo kiosco, el de la esquina de Mitre y Nogoyá, el que tiene el cartel torcido desde que se lo voló el viento en abril. El martes a las 8 y cuarto de la mañana el Lucho me frenó en seco y me dijo que el día que compré las medias me había dado diez pesos de más de vuelto. Lo que no entendí fue lo de la carpeta: cuando abrió el cajón para buscar los billetes, arriba de todo había una carpeta azul, de las de espiral, y en la tapa decía 'VALENTINA' con marcador negro, mi nombre, con un corazón dibujado al lado. Me quedé mirando y él la tapó con el codo como si no hubiera pasado nada. Me dio los diez pesos, me dijo 'que tengas buen día' y cerró el cajón. En el local se lo conté a mi clienta de las nueve y me dijo que el Lucho lleva dos años enamorado de una chica del barrio que 'ni idea tiene'. Yo hace dos años que le compro en ese kiosco.
