El misterio del que se sirve té y desaparece
Sábado a la mañana: llega a la casa de un amigo, pide un té con toda la ceremonia del mundo, se lo preparan, se sienta en el sillón más cómodo, da exactamente un sorbo y... desaparece por una hora. ¿Al baño? ¿A revisar el jardín? Nadie sabe. El té sigue ahí, tibio, acusador. ¿Te pasó? Avisanos abajo.
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