Miércoles al mediodía, Coronel Díaz y Soler. Un tipo de unos cincuenta y pico me para con el teléfono en la mano, cara de estar apurado, y me pide que le saque una foto 'para recordar el momento'. Yo pensé que había renovado el DNI o algo así. Cuando le paso el teléfono y mira la pantalla, se pone blanco. Detrás de él, perfectamente enfocada, estaba una mujer abrazada a otro tipo, los dos riéndose en la escalinata. Lo mejor es el detalle de que eran los únicos tres en el plano, imposible no verlos. Me dijo 'borrala' con una voz que no tenía casi nada adentro, y yo le dije que sí, obvio, y la borré. Nos quedamos dos segundos en silencio en la vereda y después él se fue caminando en dirección contraria a donde había venido.