Un pasajero me pidió que esperara en la puerta de la empresa mientras él resolvía algo adentro y salió su jefe a pagarme la carrera y pedirme que no lo esperara más
Miércoles al mediodía, paré en Av. Independencia casi Boedo, subió uno con maletín y cara de reunión importante. Me dijo que lo llevara a una oficina en Parque Patricios y que cuando llegara esperara que él volvía con la plata. Esperé diez minutos. Salió un señor mayor, traje gris, me pagó los $4.800 en efectivo y me dijo: 'El muchacho no va a poder salir, quédese tranquilo'. Yo le pregunté si el muchacho trabajaba ahí y me miró como si la pregunta fuera de otro planeta. Arraqué y en la esquina de Caseros y Zavaleta me di cuenta que el maletín lo había dejado en el asiento de atrás. Lo abrí: carpetas con el membrete de la misma empresa, pero con el nombre de otra persona arriba de todo. Volví, toqué timbre, nadie atendió. El maletín lo tengo todavía en la guantera.
