Martes a las 19, bajé a buscar un paquete y el portero me frenó en la entrada. Me dijo que el consorcio había mandado una nota por ruido excesivo del 5A, que el vecino del 4A se había quejado dos veces. Le dije que yo soy el 5A. Silencio total. Resulta que la nota la había firmado el encargado anterior y tenía mal puesto el piso: era el 6A, el que tiene tres pibes y una batería electrónica. Le dije que la mandara de vuelta corregida y que le avisara al consorcio. Tal cual lo hizo, pero la reunión de pasillo con el del 6A la tuve que ver yo igual desde el palier.