Un tipo me pidió que lo llevara a Constitución y a mitad de camino me pidió que doblara porque había visto pasar a alguien por la ventanilla
Eran las 23:10, Acoyte y Rivadavia, subió un flaco de unos cuarenta y pico con una bolsa del Chango Más y cara de que venía de una jornada larga. Me dio la dirección de Constitución y arrancamos. Íbamos por Boedo cuando me dijo 'pará, pará, doblá por Maza' y yo le pregunté si había cambiado el destino. Me dijo 'no, no, es que vi a mi hermano caminando y hace cuatro años que no sé nada de él'. Doblé, estacioné en doble fila, el tipo bajó corriendo y los vi abrazarse en la vereda del negocio de pinturas de Maza y Carlos Calvo, los dos llorando como pibes. Cuando volvió al taxi me pagó el doble sin que yo dijera nada y me dijo 'la dirección de Constitución ya no existe más, llevame a Floresta'. Yo te digo una cosa: 40 años manejando y todavía me sorprendo de lo que una vuelta de manzana puede cambiar.
