El martes a la noche, cerca de las 23hs, me llama mi hijo Facundo desde el teléfono de la novia. Yo estaba parado en Pepirí y Amancio Alcorta esperando pasajero. Me dice que está incómodo porque el taxista que lo lleva 'no para de hablar y le pregunta cosas personales'. Yo te digo una cosa: mientras me lo contaba fui reconociendo cada detalle, el auto color bordó, la radio con Palito Ortega, la pregunta sobre si estaba de novio. 'Papá, me preguntó si iba a casarme con la chica', me dijo. Le pregunté en qué calle estaban y me dijo 'doblando por Esquiú'. Corté, miré por el espejo retrovisor y ahí estaba Facundo, con el celu en la mano, mirando para otro lado.