El martes a las 23:15 me agarró el cansancio y mandé al grupo 'alguien que le diga al del 4A que el humo de sus asados me entra por la ventana todos los fines de semana, un asco'. Respuesta cero. Silencio total, lo que nunca pasa en ese grupo donde todos hablan al mismo tiempo. A la mañana siguiente el del 4A —Gustavo se llama, lo vi tres veces en el pasillo— me tocó el timbre: 'Soy el admin del grupo desde que lo armé yo en 2019, vi el mensaje antes que nadie'. Me explicó que él también es del sur, de Lanús, y que si le hubiera dicho algo en persona me invitaba al asado. No supe dónde meterme. Allá en el sur la gente te encara de frente y eso es exactamente lo que hice mal yo.