Vino una chica nueva el martes, turno de las cinco, a hacerse las uñas antes de un evento. Me contó que llevaba tres meses con un tipo que el sábado anterior, el día de su cumpleaños, le mandó un audio a las 21:47 diciendo 'surgió algo familiar, perdoname' y desapareció. Me mostró la foto en el celu para que 'le dijera si era su cara de mentiroso' y te juro que me tuve que quedar quieta porque ese tipo viene acá cada mes a buscar a Viviana, mi clienta de los jueves, la que me trae facturas y me cuenta todo de su matrimonio. Le dije que no lo conocía, le terminé las uñas, le cobré y la acompañé hasta la puerta. El jueves a las diez llega Viviana y no sé si abro la boca o me la cierro para siempre.