el encargado me pidió que firmara el libro de quejas y cuando vi la última firma era la del compañero que habíamos apoyado en asamblea la semana pasada
Lunes a las 10 de la mañana, hall del edificio de Pardo y Avellaneda, el encargado me para con cara de situación. Me dice que hubo una queja formal por ruido el viernes a la noche y que necesitaba que los del 3ºA firmaran también como testigos. Abro el libro y la queja la había hecho el compañero Matías, el mismo que el miércoles en asamblea había pedido que el centro lo apoyara con el tema de la beca porque 'el sistema lo dejaba afuera'. Claramente el sistema no le impedía llenar tres carillas con letra azul a las 23:15 detallando que 'los vecinos del piso de arriba impedían el descanso digno'. Lo discutí después en el grupito del barrio y nadie supo cómo procesarlo. Firmé como testigo porque era lo que correspondía, pero es estructural: la solidaridad se practica hasta que te molesta el ruido del piso de arriba.
