la portera del edificio de enfrente me paró a las 8 de la mañana para decirme que había visto entrar a alguien que yo conozco
Ayer a las 8 menos diez salía a abrir el local y la Mirta, la portera del edificio de Nogués al 3200, me llama desde la vereda con cara de 'tenemos que hablar'. Me dice bajito, casi susurrando: 'anoche entró un tipo al 4ºA, rubio, con una mochila verde, como a las doce y media. lo vi porque estaba acomodando el tablero de las llaves'. La descripción me cayó como un balde de agua fría porque esa mochila verde la conozco de sobra — es la de Germán, el novio de una clienta mía que viene cada dos semanas a hacerse las uñas. Lo que la Mirta no sabe es que en el 4ºA vive otra clienta mía, soltera, que la semana pasada me preguntó si yo conocía algún Germán rubio de Devoto 'porque estaba conociendo a alguien re copado'. Terminé de abrir la persiana sin saber qué hacer con eso. Las dos vienen esta semana.
