Martes, saliendo del Cid Campeador con el bolso lleno de volantes para la asamblea del jueves. Un tipo, treinta y pico, buzo de una agrupación que no voy a nombrar, me para con una tablita y cara de convencido. 'Compañero, dos segundos, es para exigirle transparencia al centro de estudiantes.' Le digo que sí, que dale, y cuando bajo la vista veo mi nombre en la lista de secretarios que supuestamente 'vaciaron la caja chica'. El tipo me estaba pidiendo que firmara contra mí mismo. Le devolví la tablita, le dije quién era, y hubo un silencio que claramente no tenía resolución posible. Se fue sin decir nada. Todavía no sé si me da risa o si lo discutimos en asamblea.