Un tipo me paró en la parada de la 91 en Lomas para preguntarme si era policía y cuando le dije que no me dijo 'ah, entonces podemos hablar'
Martes a las 19:15, parada de la 91 sobre Meléndez, yo volviendo del laburo con el cerebro fundido. Se me acerca un flaco de unos 50, campera de cuero rota, cara de que lleva todo el día parado. Me pregunta si soy de la fuerza, así, directamente. Le digo que no, que soy tornero, y ahí se relaja y me dice 'ah, entonces te puedo contar'. Me larga que llevaba tres horas siguiendo a un patrullero porque creía que adentro iba su mujer con otro, y que cuando el auto paró en Boedo y Colombres él golpeó el vidrio. Era un patrullero de verdad, con dos oficiales adentro, y lo habían dejado ir de pedo. Me quedé sin palabras, le dije 'pibe, andate a tu casa', y justo llegó el bondi. Allá en el sur cada tanto te cruzás con alguien que te recuerda que el mundo es mucho más raro de lo que pensás antes de desayunar.
