Vivo en un edificio en San Miguel, piso tres, y hay dos puertas que se parecen demasiado. El martes a las 7 de la mañana la vecina del 3ºA me frenó antes de que pudiera tomar el ascensor y me dijo 'sos vos la que tira las bolsas acá, ¿no?'. Le dije que no, que obvio que no, que yo siempre usaba el chute. Me mostró la cámara del celular con una foto mía, de espaldas, bolsa negra en mano, justo frente a su puerta. Era yo. Le había estado tirando la basura en la puerta al 3ºA en vez del 3ºB que era el mío, dos meses seguidos, en piloto automático. Le pedí disculpas, no había mucho más que decir. Fin del asunto, o casi: ahora le dejo una bolsa de medialunas cada lunes.