El portero del consorcio me pidió que no votara en la asamblea de propietarios y me explicó por qué durante veinte minutos en el hall
Soy inquilino en un edificio de Caballito desde hace dos años y el portero, Don Héctor, me trata bien: me avisa cuando llega una encomienda, me guarda el diario. El miércoles pasado me frenó en el hall con cara de confidencia y me dijo textual: 'Mirá, vos sos buen pibe, te aviso antes que a nadie — no vayas a la asamblea del jueves, que si van los inquilinos se complica todo para nosotros'. Le pregunté qué era 'nosotros' y me explicó veinte minutos que los propietarios querían votar una expensa extraordinaria para refaccionar el SUM, pero que si los inquilinos participaban reclamaban cosas y 'se desmadraba'. Fui igual. Planteé que el SUM no tenía salida de emergencia reglamentaria y que eso era una responsabilidad colectiva. Silencio de diez segundos. Después el representante del 3ºA dijo 'bueno, hay que revisarlo'. Don Héctor no me saludó al otro día. Claramente hay cosas que se resuelven en asamblea aunque no te inviten.
