el portero me pidió que firmara el libro de quejas y cuando lo abrí estaba lleno de mi nombre
Vivo en un edificio de Morón centro hace cuatro años. El portero, Héctor, siempre fue de pocas palabras, buen tipo. La semana pasada me para en el hall y me dice que el consorcio recibió quejas por 'ruido pedagógico en horario nocturno' — así, 'ruido pedagógico', con esas palabras. Me muestra el cuaderno y hay cinco entradas entre agosto y octubre, todas con mi nombre, todas por corregir carpetas en voz alta después de las 22. No sé si leo los errores de los pibes en voz alta para procesar o qué, pero aparentemente sí, y aparentemente el del 4ºA lleva registro. Le dije a Héctor que iba a bajar el volumen y él me miró y me dijo 'yo no firmé ninguna, Caro, te aviso nomás'. Alta novela el oeste.
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Puntaje
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Bancadas
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Fakes
0
Comentarios
— Todavía no habló nadie —
